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Sobre el CoLaboratorio

Javier García-Germán Trujeda
2011

Sobre el CoLaboratorio o acerca del potencial de las herramientas digitales para integrar la materia con la información.

1.

La literatura que se ha escrito recientemente sobre el complejo digital ha puesto de manifiesto el potencial de la fabricación digital (CAD-CAM) para transformar el proceso de traslación del dibujo a la construcción hasta ahora empleado.
Los modos de representación planimétricos han sido desbancados por herramientas digitales como los modelos BIM, que ofrcen la posibilidad de saltar de la representación a la simulación acortando de modo drástico la distancia entre lo diseñado y lo construido. Esto es posible debido a que es posible definir cualquier objeto con mucha mayor precisión, siendo capaces incluso de simular su comportamiento en el tiempo. De un modo similar la fabricación digital también ha contribuido a transformar el proceso del dibujo a la obra construida puesto que el arquitecto, hasta ahora limitado a proyectar, encuentra ahora a su disposición unas herramientas que le permiten involucrarse directamente en los procesos constructivos.
El CoLaboratorio —al igual que otros muchos talleres de fabricación en distintas escuelas de arquitectura— ha tratado durante los últimos años de introducir a los estudiantes en estos procesos de diseño y fabricación digital. El objetivo docente ha sido modelar y ejecutar patrones constructivos, buscando conexiones entre los procesos de diseño y los procesos de fabricación digital.

2.

Sin embargo la realidad del sector de la construcción está muy por detrás del alentador futuro dibujado por estos autores. Este atractivo panorama proviene del mundo de la industria automovilística y aeronáutica, entre otras, cuyos procesos de fabricación hacen pleno uso de las tecnologías de la información. Y pueden hacerlo porque cuentan con unas exigencias técnicas, unos volúmenes de fabricación y un motor financiero que posibilitan la construcción de detallados modelos BIM y cadenas de montaje específicas para cada uno de los prototipos que fabrican. Lamentablemente la gran mayoría de los encargos de arquitectura son muy distintos — estos protocolos industriales sólo serán aquellos casos en los que existan unos intereses industriales subyacentes con fuertes inversiones económicas que permitan el desarrollo de prototipos específicos.
Esta fascinación por la fabricación digital también se ha llevado a las escuelas de arquitectura. Hasta ahora se ha entendido que los procesos CAD-CAM podían ser una vía que superara de modo crítico la fascinación morfológica desarrollada durante la década de los noventa al introducir el rigor de los procesos constructivos en la generación de geometrías complejas. Sin embargo esto no se ha logrado y la mayoría de los studios de fabricación siguen empleando las herramientas digitales como fin y no como medio. Aunque los esfuerzos se hayan centrado en experimentar con la propia construcción de patrones complejos —intentando recuperar así la vinculación con la materia— siguen estando absolutamente desligados de la realidad económica y técnica a la que pertenecen los procesos constructivos. La mayoría de los intentos por reintroducir la materia se ha hecho de un modo acrítico y como mera traslación material de una realidad virtual ajena a cualquier consideración sobre asuntos constructivos reales, tal y como demuestran los modelos tridimensionales fabricados con resinas o polímeros que nada aportan sobre asuntos tectónicos o estructurales.

3.

Este asunto está enmarcado en un debate cultural de fondo que es el de las conexiones entre el paradigma mecánico y el paradigma electrónico. Es creencia popular que lo mecánico y lo electrónico son paradigmas distintos y sucesivos, de modo que el paradigma electrónico supera y anula el paradigma anterior. Sin embargo esto no es cierto puesto que se trata de dos modalidades–la materia (substancia) y la inteligencia (forma)– que se superponen y son interdependientes. La inteligencia está siempre presente en la materia y la informa con mayor o menor cantidad de inteligencia embebida, a través de parámetros como su forma, o la proporción de componentes que conforman su estructura interna. Si la materia está más informada contendrá más cantidad de inteligencia embebida, y si está menos informada contendrá menos inteligencia.

El paradigma mecánico participa de estas dos modalidades, de la materia y de la inteligencia. Un objeto prototípico del paradigma mecánico, como por ejemplo un reloj, está formado por una serie de mecanismos ordenados de una determinada manera para cumplir una función. La materia ha sido dotada de una inteligencia mecánica que le permite desempeñar la función de dar la hora. Queda claro que la materia y la inteligencia no son cosas distintas sino que son asuntos interdependientes.

El problema que tienen los objetos mecánicos es que están informados para desempeñar una única función. El objetivo de este diseño reduccionista –al igual que la arquitectura del Movimiento Moderno– ha sido “suprimir casi toda la inteligencia embebida en la materia para favorecer o aislar una única cualidad o dimensión de expresión”, estando en inferioridad de condiciones respecto de la inteligencia material de los procesos naturales, al ser capaces de variar su información embebida en función del tiempo adaptándose a nuevas situaciones.
Pero tan problemático es quedar estancados en un obsoleto paradigma mecánico de “cualidades materiales y funciones evidentes” como pensar que el paradigma electrónico es únicamente virtual, de “procesos inmateriales e inteligencia en estado puro”. Éste es precisamente el problema de una parte de las aplicaciones digitales actuales y, sin lugar a dudas, de muchos de los experimentos desarrollados con fabricación digital. Entender lo mecánico y lo electrónico como esferas a superponer e interconectar supone asumir que no puede haber inteligencia sin materia, o lo que es lo mismo, que no puede existir lo virtual sin su contrapartida real.
Superada la mitificación de lo digital de los últimos veinte años, existen varias cuestiones que hay que plantear. La primera cuestión es cómo emplear lo digital como medio, como herramienta, y no como fin en sí mismo. Y las siguientes cuestiones son precisiones de la primera: cómo trabajar con lo digital de acuerdo con su potencial sin caer en utilizaciones reduccionistas mecánicas o cómo hacerlo sin caer en la trampa de evitar lo real. Es importante emplear las herramientas digitales de modo que seamos capaces de embeber más información en la materia. Pero sobretodo es fundamental hacerlo de forma más sencilla y natural, más pragmática, con combinaciones inteligentes de tecnología analógica y digital que logren encontrar maneras de combinar eficazmente las esferas de lo mecánico y lo electrónico. Es en esta dirección hacia dónde debe avanzar el CoLaboratorio— como un foro dónde se pueda investigar cuáles son las posibilidades que el complejo digital ofrece para integrar el potencial electrónico a la realidad constructiva.

(1) En referencia a este asunto ver el texto de Robin Evans “Translation from Drawing to Building” AA Files 12, 1986.

(2) Como por ejemplo en los libros acerca de la fabricación digital como son Refabricating Architecture. How Manufacturing Technologies Are Poised to Transform Building Construction de Kieran y Timberlake (2004 McGraw-Hill Company, New York) o Fabricating Architecture editado por Robert Coser (2010 Princeton Architectural Press, New York).

(3) Entendemos que esto ocurre con el trabajo de Aranda & Lasch, en especial en los diseños de mobiliario que se muestran en el libro From Control to Design editado por Michael Meredith (2008 Actar, Barcelona, New York).

(4) Esta idea está referida al texto de Sanford Kwinter “The Cruelty of Numbers” publicado en ANY 10 (1995).

(5) Sanford Kwinter “The Cruelty of Numbers” publicado en ANY 10 (1995).

(6) Hacemos referencia al texto de Stan Allen titulado “The Digital Complex— Ten Years After” publicado en la revista LOG nº5 (2005 Anyone Corporation, New York).