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No hay que controlarlo todo

Almudena Ribot Manzano
2009

No hay que controlarlo todo.

1.

Aprender a proyectar no es jugar a ser arquitectos, no está en resolver aparentemente todos los aspectos de un proyecto, no es producir proyectos totalizadores y acabados como si hubiéramos terminado con el problema. Las cosas no son lo que parecen.

2.

En el mundo contemporáneo, en el que todo está ya desde el inicio, suena absurdo pensar que se aprende abarcando todo el proyecto. No se trata de resolver cada uno de sus puntos, se trata más bien de entender a qué naturaleza pertenecerían estos y por tanto cómo se deberían leer, cuando tuviesen que resolverse. Hoy admitimos que se puede proyectar un edificio sin controlar todas y cada una de sus partes y sin embargo, sí es muy importante conocer cómo es ese edificio, a qué realidad pertenece.

3.

Aprendemos atomizando los problemas. El asunto está en ser consciente de la complejidad de la arquitectura y a la vez liberar al estudiante de la presión que supone el entender esa responsabilidad como un enfrentamiento a la totalidad. Aislar ciertos aspectos permite entender mejor la complejidad sin necesidad de recurrir a un reduccionismo de la globalidad que termina infantilizando la propia disciplina y empobreciendo los procesos de pensamiento.

4.

Separar no significa simplificar, sino introducir intensidad en algunos asuntos, al ser más precisos podemos añadir complejidad. El procedimiento es único, por ejemplo trabajar sólo en planta y sección o trabajar sólo con los cortes de una máquina concreta, pero los documentos que se generan deben ser complejos y ambiciosos. Se trata de utilizar estos instrumentos para conocer sus propios mecanismos y diferencias, ayudarnos de este entendimiento parcial para ampliar las ideas y que estas no se queden en ocurrencias supuestamente originales. No nos interesan tanto las ideas como obtener recursos que permitan desbloquearlas, incrementar su capacidad para combinar niveles de información solapados, añadir nuevas condiciones arquitectónicas, articular unas y otras y, en definitiva, tomar decisiones.

5.

Aislar procedimientos significa no cerrar el asunto. Ser conscientes de que nuestro trabajo forma parte del entramado de una red mayor y entender nuestro cometido como experimental, exploratorio, inacabado… no hay por qué abarcarlo todo.

6.

La arquitectura necesita lo que denominamos sistemas de representación, es decir, dibujos y maquetas que representen lo que la arquitectura será cuando se construya. Sin embargo, ahora nos interesa trabajar la arquitectura desde sistemas que se presenten a sí mismos y no desde aquellos que intenten representar algo que, por experiencia sabemos, es difícil reducir a una serie de planos.

7.

En las escuelas las reglas del juego tienen que ser otras que proponer una anticipación de la arquitectura. Nuestro esfuerzo no está en representar y describir una posible arquitectura sino en construir algunos objetos, concretos, específicos y físicos. Sabemos, por tanto, cual es nuestro objetivo y aunque no tenemos definido su funcionamiento, ni su forma ni su tamaño, sí tenemos una idea de la realidad final, lo que hace todo más fácil.

8.

Por ejemplo: “desarrollar un proyecto únicamente en una planta y una sección de gran tamaño”*.
Este enunciado contiene tres aspectos:
Tamaño: el que sean tan grandes ya las hace específicas, no sólo porque se salen de lo característico en la enseñanza de proyectos, que favorece el tamaño revistero, sino porque obliga a mucha mayor definición.
Unicidad: al ser sólo dos documentos es necesario plantearse cómo deben ser estos para que expliquen un proyecto ¿tiene que ser una planta o una suma de plantas? ¿es posible proponer una arquitectura con una sola sección?¿y hacer una sección que explique diferentes situaciones espaciales?
Realidad física: los objetos resultantes, la planta y la sección, son ellos mismos concretos y tangibles. Proponen una situación arquitectónica pero no se preocupan de describir todos sus aspectos y tienen la suficiente entidad como para encontrar también el significado en sí mismos.

9.

El trabajo que hemos desarrollado en CoLaboratorio** se puede sintetizar como “realizar un modelo colectivo con un determinado material y una máquina de corte concreta”.
Esto implica:
Concreción: reduce manipulaciones ya que, p.ej. el material propuesto sirve mejor para cortarse que para doblarse, tiene un límite de medidas, una cantidad determinada etc.
Colectividad: obliga a tomar acuerdos de grupo, cuestiones de dimensiones y jerarquías, organización colectiva y necesidad de mantener comunicación.
Realidad física: el modelo proyectado no es una maqueta convencional porque no anticipa ninguna supuesta realidad posterior, se presenta a sí mismo, es un objeto real.

**Trabajo realizado junto a los profesores Ignacio Borrego, Diego García Setién y Javier García-Germán.